INSTITUTO NUESTRA SEÑORA DE LA MISERICORDIA A-58

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Un sueño de amor en Agua de Oro, Córdoba...



La querida e inolvidable Hermana Berchmans, tantas veces nombrada en este relato, tenía muy claro que las Hermanas debían descansar en los meses de verano, para retomar energías para el trabajo de todo el año. Dados el paisaje, el aire puro y la innegable tranquilidad de la zona, la búsqueda de un lugar adecuado se orientó hacia las sierras de Córdoba.

Así fue como hacia fines de 1935, la Hermana Berchmans encomendó a sus Hermanas que buscaran por esos rincones serranos el lugar ideal. Por primera vez llegaron a La Falda (verano 35/36), al año siguiente a Villa Carlos Paz. En 1938 la Hermana Margarita Rissotto descubre Villa Ismeria en Agua de Oro, a pocos metros de la Capilla San Vicente Ferrer, frente a la casa de Doña Petrona Torres de Torres.

Había ya una construcción que, poco a poco, verano a verano, fueron mejorando. Dirigieron las obras las Hermanas Berchmans y Valeria, dos buenos ejemplos de lo que nos puede regalar Dios si nos hacemos dóciles a su voluntad poniendo creatividad y visión a su servicio. Por otro lado, el resto de las Hermanas estaban siempre ocupadas atendiendo a la gente del lugar. Catequesis, labores, costura, nociones de lectoescritura y cálculo eran tareas que asumían con auténtica caridad.

Ni bien concluía el año escolar en Flores, las Religiosas se trasladaban –con todo lo necesario, pues poco y nada tenían allá- para comenzar a preparar a los lugareños para la Navidad. Cuántos Pesebres vivientes habrán realizado... Cuántos sencillos presentes habrán entregado para Reyes... Era su Catequesis centrada en el Misterio de la Navidad!

Luego comenzaba el tranquilo devenir de enero y febrero. Todo era buena razón para acercarse a la gente. Dulces y mermeladas, ropa y calzado, útiles escolares y medicamentos era parte de su entrega. La otra, claro, era su presencia, la que llenaba la Villa de campanas llamando a la oración, alegría, y siempre una mano extendida... Cada verano volvían con niñas ya más grandecitas a quienes ofrecían pupilaje en Flores para estudiar y abrirse camino.

Ahora también se trasladan algunas hermanas para descansar pero quienes más disfrutan son los chicos de séptimo grado que hacen su ´viaje de egresados´ hacia aquellos pagos, acompañados por la Hermana Mercedes, la Hermana Carlota y, desde hace unos años, también la Hermana Hilda y el Padre Rolo, Capellán de Primaria. También han ido maestras y profesoras, quienes al igual que los niños han pasado días inolvidables donde abundan fogones y sorpresas.

Con el tiempo la casa se ha ido ampliando según las necesidades. Se plantaron árboles frutales y coníferas, se armaron canteros, se construyó una galería ... También se instaló una pequeña Capilla. Su altar nos lo regaló la Casa Provincial –había sido del Nuncio, Monseñor Cortesi-. Es un pequeño templo pero nos proporciona la alegría de celebrar Misa en casa.

Es importante destacar que el lugar tiene mucho, mucho, del estilo de las Hermanas. Cada rincón, un recuerdo... Y como siempre, damos gracias a Dios por ello...